EPISTOLA DE JUDAS. Vs. 3
1- Judas hubiera deseado escribir una carta mucho más placentera. Incluso ya tenía algo preparado pero tuvo que encarar con urgencia una situación difícil. Reconoce la seriedad del problema y se siente impulsado enérgicamente a escribir al respecto. Si bien tenía un gran deseo de escribir acerca de la común salvación -cuestión cumplida por Pablo en Romanos (Rom. 1:16)- debe modificar su tema. El "evangelio de vuestra salvación" (Efe. 1:13) es la Palabra de verdad que presenta el evangelio como la declaración de que Cristo pagó absolutamente el precio de nuestra eterna salvación. Tuvo una fuerte convicción que le hizo cambiar el tópico y pasar a escribir acerca de la defensa de nuestras creencias. Experimentó esta imperiosa necesidad para beneficio nuestro. El vocablo original griego koiné resulta ser uno que significa «comprimir» o «presión» (ver Hch. 17:3; 1º Cor. 9:16). El resultado de la fuerza arrolladora del Espíritu Santo son los exactos términos de esta breve carta, que es toda una exhortación llena de vigencia como antesala de lo desarrollado en el Apocalipsis.
2- ¿Qué percibía Judas? Que falsos maestros simulaban hablar por Cristo, pero negaban su deidad y rechazaban su señorío. Simulaban servir a Dios pero en realidad servían a sus propios intereses y caprichos. Estos hacían un trabajo interno en las iglesias que pervertían la verdad del Evangelio trayendo enseñanzas extrañas y prácticas erróneas.
3- El desafío práctico de esta carta es contender por la Fe -la cosa creída o la fe objetiva. Esta expresión se refiere al conjunto de doctrinas cristianas enseñadas por los apóstoles (Hch. 2:42) y que para nosotros fue revelada (Gál. 3:23). Esta doctrina no vino por el trabajo de teólogos sino por revelación. Es por esta doctrina que hay que contender si bien no es popular hacerlo. No hay que cambiarla, mutilarla ni negarla. Judas se ocupa del tema con valentía y exhorta a sus lectores a un accionar fiel (comp. vs. 20). Contender enérgicamente es «agonizar por causa» del Evangelio, es esforzarse sin distraerse a fin de lograr la meta fijada por Dios. Ignorar el ingreso del mal y de los falsos maestros, provoca corrupción en las iglesias y el debilitamiento de sus testimonios, y trae deshonra al nombre de Cristo. Contendemos cuando predicamos y enseñamos correctamente el Evangelio, cuando apoyamos a hermanos fieles, cuando señalamos claramente los errores doctrinales y las prácticas equivocadas.
4- La herencia de los santos es algo a no considerar livianamente, porque es la verdad dada por Dios. La doctrina tenía fundamental importancia para los escritores del NT. Para ellos no era teología superficial, sino que formaba parte de sus vidas. Una fe recta y sincera conduce a una vida piadosa. He aquí el tema de Judas. El Espíritu lo condujo a exhortar a sus lectores a que permanezcan firmes en la defensa de la verdad de Dios. Era necesario luchar para mantener el conjunto de las verdades cristianas. Debemos notar la fuerza de la expresión: "una vez para siempre fue dada" (una traducción más literal). Lo que nos fue dado al principio, tiene autoridad sobre nosotros hoy. Judas nos subraya que la enseñanza apostólica es norma para los hijos de Dios.
5- Dios, en su gracia, ha permitido un redescubrimiento de aquella fe. ¿Desperdiciaremos nuestra rica herencia para volver a la corrupción de una cristiandad neopagana? ¿Puede ser posible que tengamos la posesión de la verdad redescubierta y practiquemos cosas totalmente distintas? Tenemos que volver a la Palabra de Dios y abandonar el progresivo error con sus malas prácticas.
6- A pesar de toda la actividad ejercida por los malvados maestros, ¡Judas termina su epístola con un concluyente "Amén"! Señal del fundamento de su alabanza final, porque él sabe que Dios indudablemente hará todo lo necesario para que su Nombre sea glorificado.
7- Algunas lecciones para nosotros, los creyentes en el día de hoy:
a. Debemos tomar la firme resolución de respetar definitivamente La Palabra de Dios,
b. Debemos comprender que la Fe es algo que se recibe no que se hace,
c. Debemos comprometernos a moldear nuestras convicciones delante de Dios,
d. Debemos esforzarnos por conocer, estudiar y obedecer la verdad del Evangelio, ya que no es posible defender lo que se ignora y no se vive,
e. Debemos predicar y enseñar sin vacilación todo el consejo de Dios,
f. Debemos aprender a depender de esa Fe como ayuda espiritual para la vida,
g. Debemos capacitar más hermanos para un liderazgo valiente de la obra de Dios,
h. Debemos estar dispuestos a pagar el alto precio de nuestra lealtad a Cristo,
i. Debemos entender que esta carta es un manual de supervivencia en tiempos de un cristianismo sin el señorío de Cristo, sin el reinado de La Biblia, sin la experiencia vivificante del Espíritu Santo. Por lo tanto, debemos sumergirnos en esta epístola.

